AUTONOMÍA DE LA FISCALÍA

REVISTA PERMANENTE DE DEBATE Y REFLEXIÓN

PLENA AUTONOMÍA E INDEPENDENCIA

por Antonio Ingroia, ex Procurador en Palermo

  1. Las primera cuestión, en un país con alta tasa de corrupción como lo es México, es asegurar plena autonomía e independencia al poder judicial, incluidas las Fiscalías, en el sentido de que se debe garantizar que la Política no pueda interferir, de alguna manera, directa y formalmente, en los procedimientos penales y en las carreras de los procuradores.
  2.  La segunda cuestión, relacionada con la primera, es la de asegurar un sistema de control eficiente, interno al Poder Judicial, sobre el ejercicio del poder por parte de la Fiscalía, a través de más de un organismo. Antes que nada, un rol de control podría tenerlo una oficina judicial superior (¿una Procuraduría General?) obligada al secreto investigativo y, por esta razón, autorizada a conocer todas las investigaciones en curso. Además, habría que prever, si ya no existen, también organismos colegiales de control competentes para la tutela de los Derechos Humanos respecto a la acción judicial (en Italia, tenemos – a nivel nacional – el Consejo Superior de la Magistratura, y – a nivel distrital – los Consejos Judiciales), de los cuales podrían ser parte también representantes de los abogados y las organizaciones de la Sociedad Civil.
  3.  Otro requisito esencial es el de la especialización del personal de la Fiscalía, en el sentido de que se deberían instituir departamentos especializados sobre todo en tema de criminalidad organizada de tipo mafioso, tráfico de armas y drogas, lavado de dinero, crímenes financieros, delitos de corrupción, terrorismo etc. Por supuesto, la especialización conlleva una formación permanente del personal a través de cursos de actualización impartidos por expertos y docentes de absoluto nivel internacional.
  1. Otro nudo estratégico es garantizar a la Fiscalía núcleos de policía judicial especializada dependiente directamente de la autoridad y la coordinación del Fiscal, independientes de jerarquías gubernamentales y, por ende, autónomas del Poder Político.
  2.  Prever la posibilidad de que la Fiscalía disponga de los recursos financieros adecuados basados en un presupuesto que le permita nombrar consultores para las investigaciones, sobre todo para los casos penales que requieren competencias especiales.
  3. Es necesaria, por supuesto, una disciplina legislativa adecuada de los medios de prueba: colaboradores de justicia, testigos protegidos, interceptaciones (telefónicas, ambientales, telemáticas), agentes infiltrados, agentes provocadores, etc.
  4. Desde el punto de vista del Derecho Penal sustancial, se necesita trabajar en los delitos previstos por el código, de manera que: a) correspondan a cada una de las materias especiales; b) se introduzcan las figuras del delito de asociación mafiosa, estratégicas para enfrentar la criminalidad organizada; c) se ajusten a las figuras de delito previstas por otros países para enfrentar, de manera homogénea y coordenada, la criminalidad.

EL CAMBIO EN SEIS PASOS

por Ottavio Sferlazza, Procurador de Palmi

  1.  Institución de un concurso único, y subrayo “único”, para acceder a la carrera de magistrado (juez o fiscal).
  2. Diversidad sólo para funciones juzgantes, a elegir sólo después de aprobar el concurso, para modular el tirocinio y la formación profesional, con la posibilidad – a lo largo de la carrera – de pasar del rol de juez al de procurador y viceversa.
  3. Fiscalía independiente del Poder Político que accede a la carrera sólo por concurso y no por nombramiento político o cooptación. Sólo de esta forma, es posible garantizar una independencia autonomía plenas y efectivas. El Fiscal no puede ser ni un ex presidente del Congreso ni del Senado, su nombramiento no puede prescindir de su calificación profesional.
  4. Obligatoriedad de la acción penal.

  1. Policía judicial a la dependencia funcional del Fiscal.
  2. Institución de una Fiscalía nacional sin funciones investigativas, sino de coordinación entre todas las fiscalías en materia de Criminalidad Organizada, para tener siempre una visión global de los fenómenos sin superposiciones o duplicación de las investigaciones.

UN ÓRGANO DE AUTO GOBIERNO

por Piero Calabrò, ex Presidente del Tribunal de Lecco

  1. Fundamental es garantizar la Independencia y Autonomía del órgano del Fiscal con funcione también de Ministerio Público.
    La independencia es una consecuencia natural del principio de la separación de los poderes y, en lo referente a la Magistratura, no debe tener que ver sólo con los órganos juzgantes (los Jueces), sino también los requirentes (Fiscales).
    La autonomía, a su vez, es una explicación operativa natural de la independencia y tiene que ver particularmente con los órganos, como aquello del Fiscal, que deben poder actuar en el desarrollo de sus delicadas funciones sin ninguna relación de dependencia, directa o indirecta, con otros poderes (sobre todo con el Ejecutivo).
    Para garantizar independencia y autonomía también al Fiscal, es indispensable que se prevea un órgano de auto gobierno, es decir un Consejo Superior de Fiscales que se auto elija (a sufragio universal entre todos los fiscales) por lo menos en la mayoría de sus integrantes, y que se ocupe de la vida y suertes profesionales de los mismos fiscales (promociones, nombramientos, cambios de sede, sanciones disciplinarias, auto tutelas).
    Sólo de tal forma, la carrera y actividad del Fiscal puede ser garantizada frente a los chantajes, las amenazas y condicionamientos de cualquier tipo y naturaleza.
  2. De igual manera, es importante que todo magistrado en fuerza a la Fiscalía, hasta donde la oficina esté organizada de manera jerárquica (con un Procurador Jefe y varios Sustitutos), pueda desarrollar – en plena autonomía – las investigaciones que le encargue su propio superior, relacionándose sólo y exclusivamente con él: esto para evitar acondicionamientos internos y externos.
    Por lo tanto, el poder de avocación de las investigaciones por parte del Procurador Jefe, donde exista, debe ser minuciosamente reglamentado y limitado a gravísimas y delineadas hipótesis (por ejemplo, la inercia de Sustituto o su patente ineficiencia). En todo caso, debe ser permitido al Sustituto acudir a los órganos superiores de control o al mismo Órgano de Auto Gobierno, en los casos en que se sienta en profundo disenso con las decisiones del Procurador Jefe.
  3. Fundamental es, en el interior de cada fiscalía (sobre todo en las más grandes), la repartición por especialidad de las investigaciones relacionadas a las experiencias y los conocimientos de cada fiscal sustituto u adjunto: por lo tanto, deberían ser implementados Departamentos o Secciones de acuerdo a las “materias” principales: Criminalidad Organizada, Delitos Sexuales o en contra de la Familia; Delitos Patrimoniales y Fiscales; Corrupción; Delitos en contra de menores y mujeres; etc.
    Además, en las materias más complejas y delicadas (Criminalidad Organizada y Corrupción), deberían haber unos grupos de Fiscales (pools) que puedan practicar más trabajo compartido, optimizando competencias y profesionalidades, y repartiendo los riesgos. Concentrar en una sola persona el peso y los conocimientos de una investigación peligrosa, expone al Fiscal a riesgos notables, sobre todo en tema de Criminalidad Organizada, tráficos de drogas y corrupción.
    Obviamente, la permanencia de un Fiscal en un determinado departamento o en un “pool” debería ser prevista por un periodo adecuado, pero no indeterminado (por ejemplo, por un máximo de 10 años): esto, para favorecer la renovación de experiencias y el crecimiento profesional de los más jóvenes, y – por otro lado – para evitar la formación de peligrosas áreas de poder, determinadas por le ejercicio repetido de funciones en la misma oficina o el mismo territorio.

  1. Esencial, para dotar al Fiscal de un poder “democrático” ejercible frente a todos los ciudadanos, sin distinciones (también en contra los poderosos por riqueza o estado social o político), es prever la obligatoriedad de la acción penal.
    Esto es un principio fundamental (en Italia, se encuentra en la Constitución, art. 112): cuando el Fiscal entre en contacto con una notitia criminis (una demanda, una denuncia, un expuesto, un artículo de periódico, un servicio de TV, una entrevista o un chisme fundamentado), está obligado a promover una acción penal, haciendo caso omiso a toda selección de los hechos y los delitos, a toda evaluación de su relevancia política, social o de cualquier otra naturaleza. Esta regla representa la actuación real del principio de igualdad de todos los ciudadanos frente a la Ley.
    Sin embargo, para que esta previsión se concrete, es indispensable que el Fiscal pueda disponer autónomamente, para sus propias investigaciones, de una Policía Judicial, sin deber acudir a otros poderes para que le otorguen permisos o autorizaciones.
    Allá donde no existiera un cuerpo autónomo de Policía Judicial, el Fiscal debería poder disponer de manera libre y autónoma de los órganos ordinarios de Policía, que deberían responder (siempre limitadamente a las investigaciones en curso) sólo y exclusivamente al Fiscal.
  2. En fin, es indispensable que – a pesar de que parezca una paradoja – la Fiscalía permanezca un órgano “investigador” y no predominantemente “fiscal”.
    Esto significa que no podrá adoptar de forma autónoma actos restrictivos de la libertad personal o patrimonial, pero deberá dirigirse, con requerimientos documentados y motivados, a un Juez que provee con todas las garantías previstas por la Ley.
    En otros términos, el examen de la actividad acusatoria – que permanece siempre una actividad de parte – se debe atribuir a un órgano de naturaleza jurisdiccional (el Juez) llamado a evaluar los requerimientos del Fiscal desde una posición de imparcialidad como un órgano súper partes (acusación y defensa).
    Esto debe pasar también cuando, por razones de urgencia o pública tutela, es prevista la detención definitiva o temporal de personas por parte de la Fiscalía o los órganos de Policía: se trata de un principio (habeas corpus) cuyas raíces se pierden en la noche de los tiempos.